sábado, 27 de octubre de 2012



VIGILAR Y CASTIGAR: MICHELE FOUCAULT.
Suplicio

El Cuerpo de los condenados:  

El suplicio fue una forma de castigo tortuosa que causaba  la muerte y que  fue aplicada durante  la edad media. El suplico consistía en un acto público un espectáculo  donde el culpable pagaba por sus faltas, hasta la muerte.

Con el paso de los años se ha transformado las formas de castigo, pasando de un suplicio como acto público; para llegar a actos de castigo en los que ya el cuerpo no es expuesto y el castigo no es tan doloroso; se abolen las viejas ordenanzas. Los castigos pasan a formar parte de leyes dictaminadas por las autoridades. Se pasa pues a la obediencia de códigos “modernos”, por lo que toca a la justicia penal, los castigos.  Ahora los castigos son en forma encerrada, obligando, sancionando.  En esta nueva forma de castigo se encierra al cuerpo haciéndolo trabajar. El cuerpo queda prendido en un sistema de coacción y de privación, de obligaciones y de prohibiciones. Se pierden derechos o bienes. Se puede decir que el suplicio finalmente queda escondido en estas nuevas formas de castigo. “Mantiénese, pues, un fondo “supliciante” en los mecanismo modernos de la justicia criminal. La reducción del suplicio es una tendencia arraigada en la gran transformación de los años 1760-1840.  En la nueva forma de castigo ya no es el cuerpo el que sufre, ahora es el alma.  Bajo el nombre de crímenes y de delitos, se siguen juzgando efectivamente objetos jurídicos definidos por el Código.

Dentro de estas nuevas formas de castigo se encontraba un nuevo elemento: vigilar. Cuando metían a prisión a algún culpable no solo podían castigarlo sino y también vigilarlo. En la nueva forma de castigo basada en leyes y formas judiciales, el castigo se investiga antes de imputar una sentencia. Dentro de los suplicios y las modernas formas de castigo se encuentran inmersas e implícitas relaciones de poder político y sobre todo de poder económico.

Resonancias de los Suplicios:

No siempre las condenas terminaban en suplicio, podía por ejemplo existir el destierro. El objetivo del suplicio era causar sufrimiento, muerte, retener la vida en el dolor, es a la vez un ritual (de carácter político) de justicia humana y “divina”. Así pues las nuevas formas de castigar penales no castigan al cuerpo, pero emplean otras formas para hacer sufrir.   De cualquier forma el suplicio siempre estuvo a expensas del soberano del poder. Por otro lado  siempre se le dio al acusado la oportunidad de confesar  con el objetivo de encontrar la verdad, solamente que dentro del suplicio como tal, este no tenía tanta relevancia, si el soberano quería matarlo lo haría. Con las nuevas formas de castigo basadas en leyes, hay probabilidad de una salvación para quien se encuentre culpable. Con las leyes es posible la muerte dentro de los  castigo, pero dependerá de la gravedad de la falta.  El suplicio siempre terminó en muerte. El suplicio es  una función político-jurídica y reactiva el poder.

Castigo

El castigo generalizado
La necesidad de un castigo sin suplicio se presenta, como una señal de la población indignada. Hasta en el mayor de los asesinos debe ser respetada su humanidad. Debido a esto fue necesaria una modificación del poder judicial del Estado ya que el régimen de justicia estaba corrompido. Además había una serie de privilegios que hacían desigual el ejercicio de la justicia. Sumado a esto la autoridad y los castigos eran aplicados con mayor rigidez a las personas marginadas y vulnerables, abusando del poder.

La meta de la reforma era lograr una debida distribución del poder penal, puesto que se hizo obligatorio controlar e incluir todas estas prácticas ilícitas a la legislación.
Se buscaba que las penas no estuvieran a la consideración de los jueces, es decir que la clasificación de los delitos se haga de una forma global. Se trataba disminuir el costo económico y político ampliando su validez.

Se condena más la posibilidad de que se vuelva a caer en un delito, que el crimen por el cual se le acusa actualmente. En consecuencia se expresan ciertas reglas: De la cantidad mínima: indica que para que el castigo produzca el efecto que se espera basta con que el daño que causa exceda el beneficio que el culpable ha obtenido del crimen. De la idealidad suficiente: si el motivo de un delito es la ventaja que de él representa, la eficacia de la pena está en la desventaja que de él se espera. De los efectos laterales: La pena debe obtener sus efectos más intensos de aquellos que no han cometido la falta, en el límite, si se pudiera estar seguro de que el culpable es incapaz de reincidir, bastaría con hacer creer a los demás que ha sido castigado. De la certidumbre absoluta: Es preciso que a la idea de cada delito y de las ventajas que de él se esperan, vaya asociada la idea de un castigo determinado con los inconvenientes precisos que de él resultan; entre una y otra, se debe considerar el vínculo como necesario y que nada pueda romperlo. De la verdad común: auspicia la verificación del crimen que debe obedecer a la verdad del delito, la cual no podrá ser admitida sino una vez que ha sido enteramente probado hasta el final de su delito. De la especificación óptima: promueve la creación de un código que sea lo suficientemente preciso como para que cada tipo de infracción pueda estar en el claramente presente.

La benignidad de las penas  
Peletier afirma que son necesarias unas relaciones exactas entre la naturaleza del delito y la naturaleza del castigo: el que ha sido feroz en su crimen padecerá dolores físicos; el que haya sido holgazán se verá forzado a un trabajo penoso, etc.

Foucault señala que el ideal sería que el condenado apareciera como una especie de propiedad rentable; un esclavo puesto al servicio de todos. Sería más útil hacerlo servir al Estado en una esclavitud más o menos amplia según la índole de su delito. De ahí que lo reformadores hayan propuesto casi siempre los trabajos públicos como una de las mejores penas posibles. Esto fue utilizado en la correccional de Gante y en Gloucester, donde se daba el trabajo obligatorio en talleres, ocupación constante de los presos, financiación de la prisión por este trabajo, pero también retribución individual de los presos para garantizar su reinserción moral y material en el mundo estricto de la economía; los condenados son, pues, "empleados constantemente en trabajos productivos para hacer que soporten los gastos de la prisión, para no dejarlos inactivos y para que tengan preparados algunos recursos en el momento en que su cautividad haya de cesar.

En todo caso, puede decirse que al final del siglo XVIII se encontraba ante tres maneras de organizar el poder de castigar: la primera es la que funcionaba todavía y se apoyaba sobre el viejo derecho monárquico. Las otras se refieren ambas a una concepción preventiva, utilitaria, correctiva, de un derecho de castigar que pertenecía a la sociedad entera.
En el derecho monárquico, el castigo es un ceremonial de soberanía; utiliza las marcas rituales de la venganza que aplica sobre el cuerpo del condenado. En el proyecto de los juristas reformadores, el castigo es un procedimiento para recalificar a los individuos como sujetos de derecho; utiliza no marcas, sino signos, trabajo en común, respeto, buenas costumbres, ejercicios, empleo de tiempo, etc.

Disciplina
Los cuerpos dóciles

En el trascurso de la edad clásica se da todo un descubrimiento del cuerpo como objeto y blanco de poder. Se considera que un cuerpo es dócil cuando puede ser sometido, que puede ser utilizado, que puede ser transformado y perfeccionado.
Por medio de la disciplina nace un arte para el cuerpo humano, que no tiene únicamente el aumento a sus  habilidades, sino a la formación de un vínculo que lo que hace tanto más obediente cuanto más útil, por medio de ella se fabrican cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos dóciles.  El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone.

 El arte de las distribuciones:

Por medio de la disciplina se da la distribución de los individuos  el espacio, por lo que utiliza las siguientes reglas: 1. Exige a veces la clausura, la especificación de un lugar heterogéneo a todos los demás y cerrado sobre sí mismo. 2. El principio de clausura no es ni constante, ni indispensable, ni suficiente en los aparatos disciplinarios. 3. Emplazamientos funcionales, codifica un espacio que la arquitectura deja disponible y dispuesto para varios usos. 4. En la disciplina los elementos son intercambiables puesto que cada uno se define por el lugar que ocupa en una serie y por la distancia que los separa del otro (la utilización de rangos).
La primera de las grandes operaciones de la disciplina es la constitución de cuadros vivos que transforman las multitudes confusas, inútiles y peligrosas, en multiplicidades ordenadas. Toda esta ordenación tiene como función tratar la multiplicidad por sí misma, distribuirla y obtener de ella el mayor número de efectos posibles.

El control de la actividad:

Se diversas formas de generar control sobre el individuo, de las cuales se pueden listar las siguientes: 1. El empleo del tiempo (establecer ritmos, obligar a ocupaciones determinadas, regular los ciclos de repetición). Se busca asegurar la calidad del tiempo empleado: control ininterrumpido, presión de los vigilantes y construcción de un tiempo íntegramente útil. 2. La elaboración temporal del acto, en el cual se marca un ritmo colectivo y obligatorio, impuesto desde el exterior, programa que asegura la elaboración del acto. El tiempo penetra al cuerpo, y con él todos los controles minuciosos del poder. 3. Establecimiento de correlación del cuerpo y del gesto, impone la mejor relación entre un gesto y la actitud global del cuerpo, en donde nada debe permanecer ocioso o inútil.   Un cuerpo disciplinado es el apoyo de un gesto eficaz. 4. La articulación del cuerpo objeto, la disciplina define cada una de las relaciones que el cuerpo debe mantener con el objeto que manipula. Por medio del poder se constituye las relaciones entre el cuerpo-arma, cuerpo-instrumento y cuerpo-máquina.
            La organización de la génesis:

Se da el surgimiento de nuevas técnicas disciplinarias, hacen emergen series individuales, descubrimiento de una evolución en término de génesis. Progreso de las sociedades, génesis de los individuos, grandes descubrimientos del siglo XVII, considerador como correlativos de nuevas técnicas de poder.
El poder se articula directamente sobre el tiempo; asegura su control y garantiza su uso. Los procedimientos disciplinarios hacen aparecer un tiempo lineal cuyos momentos se integran unos a otros  y que se orientan hacia un punto terminal y estable.
La historicidad evolutiva está vinculada a un modo de fundamentación del poder.  Para lograr el poder se utiliza la técnica del ejercicio, por medio de ella se impone a los cuerpos tareas repetitivas y diferentes, pero siempre graduadas. Permite una perpetua caracterización del individuo ya sea en relación con ese término, en relación con los demás individuos, o en relación con un tipo de trayecto. La trayectoria del ejercicio: en la práctica militar, religiosas, universitarias, etc.

            La composición de fuerzas:

Aparece una exigencia nueva, a la cual debe responder la disciplina: construir una máquina cuyo efecto se llevará al máximo por la articulación  concertada de las piezas elementales de que está compuestas. La disciplina no es ya un arte de distribuir cuerpos, de extraer de ello y de acumular tiempo, sino de componer una fuerza para obtener un aparato eficaz.
La política ha sido concebida como la continuación del modelo militar como medio fundamental para prevenir la alteración civil.
Es importante hacer mención que todos los actos de disciplina los ejemplifican por medio de la educación, la militarización, las fábricas, la iglesia y los hospitales.

Los medios del buen encauzamiento 

El ejercicio de la disciplina supone un dispositivo que coacciona por el juego de la mirada; un aparato en el que las técnicas que permiten ver inducen efectos de poder  donde, de rechazo, los medios de coerción hace claramente visibles aquellos sobre quienes se aplican.

De los métodos efectivos para orientar, enderezar y dirigir las mentes se encuentran la utilización de la inspección jerárquica que funciona como regulador de la conducta. La arquitectura se modifica según el modelo militar, incluyendo formaciones arquitectónicas que permiten la observación continua de los demás. Este régimen es capaz de introducirse en todo aspecto de la vida cotidiana formando a cada uno de los integrantes de la sociedad, desde los más pequeños hasta los de mayor edad, creando así una estructura piramidal jerarquizada en donde el superior tiene la facultad de observar a todos con facilidad.

El Panoptismo

El efecto mayor del panóptico es inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático y homogéneo del poder. Aparte reduce el número de quienes ejercen el poder y multiplica el número de aquellos a quienes se les ejerce. Este esquema intensifica cualquier aparato de poder, pues garantiza su economía, su eficacia su funcionamiento continuo y sus mecanismos automáticos.

La disciplina no puede identificarse ni con una institución ni con un aparato. Es un tipo de poder, una modalidad para ejercerlo, implicando todo un conjunto de instrumentos, de técnicas, de procedimientos, de niveles de aplicación, de metas; es una “física” o una “anatomía” del poder, una tecnología.

La formación de la sociedad disciplinaria remite a cierto número de procesos históricos amplios en el interior de los cuales ocupa lugar, económicos, jurídico-político, científicos.  De una manera global puede decirse que las disciplinas son unas técnicas para garantizar la ordenación de las multiplicidades humanas.

Concluyendo que el sometimiento a “observación” prolonga naturalmente una justicia invadida por los métodos disciplinarios y los procedimientos de examen.

Prisión

Prisiones

La prisión ha sido desde el comienzo una detención legal encargada de un suplemento correctivo, o también, una empresa de modificación de los individuos que la privación de libertad permite hacer funcionar en el sistema legal.

Unas Instituciones Completas y Austeras

·      Prisiones- estrategia correctiva orientada al dominio sobre los reclusos. Se discierne entre la gravedad de los delitos para darle a cada quien un castigo igualitario en proporción a sus crímenes. Se separan por medio de cuadrantes a los individuos dependiendo de su peligrosidad. Debe ser un aparato disciplinario exhaustivo.
·      Elemento distintivo-> el aislamiento (oportunidad para reflexionar acerca de lo cometido para lograr un arrepentimiento al tener la presión de una infinita soledad). Garantiza que se pueda ejercer sobre ellos un poder con intensidad. Se debe reunir a los reos, hacerlos participar en común en ejercicios útiles, obligarlos en común a buenos hábitos por medio de una vigilancia activa por la regla del silencio.
·      La soledad-> instrumento positivo para la reforma de los reos, condición primera de la sumisión tota.
·      Control sobre las actividades de los reclusos-> esencial para modificar sus pensamientos: asignando tiempo para dormir, comer y bañarse-> efecto de dominio y jerarquización.
·      Trabajo->es más un consuelo que una obligación, introduce la regla y le proporciona al reo hábitos de orden y de obediencia, se le hace diligente y activo. Pasa a ser la religión dentro de la penitenciaria (la fe de los presidiarios es su trabajo = rehabilitación).
·      La prisión=> máquina de la que los detenidos son a la vez engranajes y los productos, esta los ocupa continuamente con el fin de llenar su tiempo-> la técnica penitenciaria convierte al ladrón en obrero dócil.
·      El salario-> hace adquirir el amor y el hábito del trabajo, da a los reos el sentido de propiedad. La prisión tiende a convertirse en un instrumento de modulación de la pena: un aparato que a través de la ejecución de la sentencia de que se halla encargado, estaría en el derecho de recuperar, al menos, su principio.
·      La misión del sistema penitenciario en ocasiones no puede llevarse a cabo por dos motivos:
·        La personalidad y grado de madures de los confinados.
·        Se enfrenta a las falencias propias de la indiscriminada utilización del poder.
·      Estructura del panóptico-> incluye una mirada permanente que pueda controlar a los presos y al personal; es un sistema de documentación individualizante y permanente, hace obligatorio el sistema de la cuenta moral (observación del delincuente).

Ilegalismos y Delincuencia

Un paseo dentro del encierro era otra táctica para moldear las mentes de los reos ya que se los sometían a las opiniones de los demás ciudadanos: eran abucheados, despreciados, y otros extrañamente ovacionados. Los criminales también respondía a este juego, exhibiendo su crimen y ofreciendo la representación de sus fechorías: el tatuaje- insignias. Con dicha actividad se pretendía concretar la labor de corrección de los reos al empujarlos de nuevo a pensar en su redención. Se adoptó el carro celular, artefacto concebido como una prisión con ruedas. El viaje ofrecía un tormento espantoso cuyo efecto actúa durante largo tiempo. El coche celular es un aparato de reforma. El suplicio agudiza el orgullo, se rehúsa la justicia que ha condenado, y se censura la multitud que acude a contemplar lo que ella cree arrepentimientos o humillaciones. Las prisiones no disminuyen la tasa de la criminalidad, al contrario puede extenderla, multiplicarla o transformarla, y la cantidad de crímenes y criminales se mantiene estable o aumenta. La detención provoca la reincidencia, ejembra en la población unos delincuentes peligrosos. La cárcel hace posible la organización de  un medio de delincuentes, solidarios los unos de los otros, jerarquizados, dispuestos a todas las complicidades futuras. Las cárceles proponen los siguientes principios:
§  Principio de la corrección
§  Principio de la clasificación
§  Principio de la modulación de las penas
§  Principio del trabajo como obligación y como derecho
§  Principio de la educación penitenciaria
§  Principio del control técnico de la detención
§  Principio de las instituciones ajenas

Las técnicas de la institución penal se transportan al cuerpo social entero, lo que tiene varios efectos importantes: Se produce una gradación continua entre el desorden, la infracción y la desviación respecto de la regla. Aparecen una serie de canales a través de los cuales se recluta a los “delincuentes. La prisión no supone más que un grado suplementario en la intensidad del mecanismo que actúa ya desde las primeras sanciones. En la gradación continua de los aparatos de disciplina, la prisión no supone más que un grado suplementario en la intensidad del mecanismo que actúa ya desde las primeras sanciones. El tejido carcelario de la sociedad es a la vez el instrumento para la formación del saber que el poder necesita.

Lo Carcelario

La formación del sistema carcelario es la máxima expresión de la capacidad de coacción del Estado  con la finalidad de encauzar la conducta individual.  El fin del modelo carcelario es inducir en el individuo modos de comportamiento, adquisición de aptitudes enlazadas con la fijación de relaciones de poder.   El nacimiento de la psicología  científica tiene como fin el medir las sensaciones de los individuos, como la institucionalización de un nuevo tipo de control  sobre los individuos que se resisten a la normalización disciplinaria. Los controles de normalidad se encuentran enmarcados entonces por una medicina, psiquiatría  que les garantizaba una forma de cientificidad, apoyados en un aparato judicial que de manera directa o indirecta aportaba la garantía legal.
A lo largo de la historia han existido  una serie de dispositivos  que no reproducen la prisión “compacta” (si no lo hacen de una forma bastante más sutil) pero que siguen utilizando los mecanismos carcelarios; sociedades de patronato, obras de moralización, oficinas que a la vez distribuyen los socorros y establecen vigilancia,  cuyas formas primitivas llevan aun de manera muy legible las marcas del sistema penitenciario.
En la época clásica, a pesar de cierta referencia común a la falta en general, el orden de la infracción, el orden del pecado y el de la mala conducta se mantenían separados en la medida en que dependían de criterios y de instancias distintos (la penitencia, el tribunal, el encierro).  Gracias al continuo carcelario, la instancia que condena se desliza entre todas aquellas que controlan, trasforman, corrigen, mejoran. En su función, este poder de castigar no es esencialmente diferente del de curar o de educar. Lo carcelario "naturaliza" el poder legal de castigar, como "legaliza" el poder técnico de disciplinar. Al homogeneizarlos así, borrando lo que puede haber de violento en el uno y de arbitrario en el otro, atenuando los efectos de rebelión que ambos pueden suscitar,

Análisis Crítico______________________________________________________

Desde siempre, incluso en la historia de la creación del hombre han existido castigos, puesto que desde siempre los humanos hemos pensado y sentido diferente (ejemplo Caín y Abel, donde Caín fue castigado al asesinar a su hermano, por envidia). La consecuencia de pensar distinto, razonar de diferente y actuar diferente  a las formas de pensar y razonar de las personas que ejercen el poder, ha conducido a sufrimientos terribles, a privación de libertad, a explotación, incluso hasta llevar a la persona “culpable” hasta la muerte por medio de los castigos.

No importa por lo tanto cual sea el mecanismo para castigar, de cualquier manera, es una representación clara de poder, de dominación, de represión y de sometimiento. Existe el castigo porque existen personas que no son capaces de pensar en la unidad, la igualdad de condiciones, el respeto por las diferencias y por los pensamientos. El castigo es castigo en cualquier época en la que se aplique y en cualquier lugar, que causa la muerte física o puede causar la muerte espiritual, y este aunque muchas veces fue amparado por la iglesia en “representación” de Dios definitivamente violaba la integridad, la dignidad y los derechos de cualquier persona.

La población pedía a gritos un castigo, pero sin suplicio, sin tortura, sin persecución. Sería como pedir a la justicia que sea un castigo como se debe y no una forma de venganza, ya que ésta implica violencia, rencor, malicia.  Entonces se recurrió a un cambio en el poder judicial, este era necesario, ya que anteriormente se daba que el castigo era desigual, las persona con mayor influencia social y renombre en muchas ocasiones quedaban fuera de la verdadera justicia, debido claramente a estas influencias, como se da todavía en nuestro sistema de justicia en Guatemala, quien tiene dinero puede salir libre de la justicia pagando grandes sumas de dinero, y el más desprotegido siempre es el pobre, el que no puede pagar un abogado para poder demostrar su inocencia. Se hizo una reforma en la cual su punto central, era la búsqueda de una buena distribución del poder, con leyes fijas, las cuales debían ser determinantes para que todos los habitantes supieran a que se exponían si las infringían.  Esto también con el propósito de que los magistrados solo fueran el medio para aplicarlas, pero que no estuvieran involucrados con derechos, para tomar decisiones, sino solo hicieran cumplir las leyes, no importando quien fuera el infractor. Las reglas que se muestran en este capítulo trataban de evitar algunos vacíos legales para que no apareciera la impunidad. Se habla de la benignidad de las penas, en las que se plantea ya el pago por un delito dado.

El autor plantea que es indispensable no solo combatir el delito desde su hecho material sino también desde la raíz, lo que genera este delito en su hechor. Acá podemos ver cómo la falta de un oficio o trabajo es un detonante para la criminalidad. Se plantea que aparte de cumplir su castigo se debe reeducar al delincuente, para que pueda reinsertarse a la sociedad, algo que hemos visto muy poco en las cárceles de nuestro país, ya que en lugar de poder hacerles pagar y tenerlos ocupados, a los reos, viven como en su casa, con comodidades que muchas veces ni tuvieron en sus hogares, y aparte de esto permitiéndoles que operen de nuevo sus delitos desde dentro de la misma. La vigilancia y el castigo nos muestran un trabajo mutuo en el que la vigilancia del cumplimiento de las leyes y el castigo justo pueden tener un resultado positivo para la población, siempre y cuando se cumplan a cabalidad.

La vigilancia a través de los medios del buen encausamiento que buscan controlar las acciones que el individuo o colectivo tienen, por medio de una observación permanente e individual a través del panoptismo.  La vigilancia es un medio de encausamiento de disciplina. La disciplina no puede identificarse ni con una institución ni con un aparato. Es un tipo de poder, una modalidad para ejercerlo, implicando todo un conjunto de instrumentos, de técnicas, de procedimientos, de niveles de aplicación, de metas; es una “física” o una “anatomía” del poder, una tecnología.

Son diversas las maneras de realizar dominio sobre el cuerpo, de la actuación que todos los individuos realizan día a día. La utilización de la disciplina  en todos los espacios sociales es un hecho, es a lo que todo individuo debe ser sometido. La disciplina se encuentra en el hogar, en el trabajo, en los centros educativos, la iglesia, entre otros. Para la actuación en cada uno de estos espacios, es establecido un horario, un orden y funda formas de comportamientos específicos. Cada una de esas actuaciones tiene sus orígenes en un régimen militar,  todas las ejemplificaciones de las formas de aplicación de la disciplina se hacen según se realizan en el ejército.

La época clásica vio nacer la gran estrategia política y militar según la cual las naciones afrontan sus fuerzas económicas y demográficas; pero también ve nacer la táctica militar y política por las cuales se ejercen en los Estados control de los cuerpos y de las fuerzas individuales. La forma como se hacen los cuerpos dóciles es obteniendo el dominio sobre cada uno de ellos por medio del control de sus actividades, control del tiempo  y espacio

La prisión en el contexto que Foucault nos presenta en este libro, es sin lugar a dudas, un elemento descriptivo y situacional del título de su obra "Vigilar y Castigar"; ya que, en la cárcel se castiga y mientras se lleva a cabo ese castigo se vigila, para mantener la jerarquía del poder dentro del entorno social interno de una prisión. La vigilancia y el castigo dentro de la misma, es una vigilancia que intimida, que controla, somete y de cierta forma, mantiene una conducta específica que ayuda a que el castigo que se pretende realizar se cumpla, mediante diversos medios de persuasión.  Es importante que, aunque muchos puedan ver la prisión como un sistema de control aislado; en su búsqueda por intentar reincorporar a estas personas, que han faltado a la ley, a la sociedad, contempla diversos sectores de la misma para imponer de manera discreta nuevos agentes coercitivos en el ser humano aprehendido.

Foucault presenta así, un análisis novedoso en el estudio del poder, en cuanto a su esencial necesidad en los procesos correctivos necesarios en cierto grupo social. El documento matiza los dispositivos que responden a la lógica de dominación de la sociedad por parte del  poder político preponderante, plantea la necesidad de corregir y vigilar a quienes infringe el orden establecido y se convierten   en una amenazan de la estabilidad, plantea la funcionalidad del uso de herramientas coercitivas y correctivas   con la finalidad de encausar la conducta del individuo hacia una homogenización de las conductas de la sociedad. 

Lo carcelario es entonces la máxima expresión de mecanismos de coacción de un Estado cuya pretensión es mantener estandarizados los preceptos de normalidad establecidos previamente y ejemplifica que dejar de controlarlos representa  una amenaza para el sistema fundado por el sector dominante.  Lo carcelario es controlar y vigilar al individuo, pero también le genera posibilidades de reinserción social  al transgresor del orden,  con una  dinámica de difusión de los mecanismos coercitivos de los cuales es testigo y sirve de modelo a los otros individuos.

Conclusiónes

Se puede entonces concluir que se habla de la evolución de los métodos de castigo y vigilancia en una sociedad medieval, la humillación pública, el castigo corporal, el sometimiento, etc., son formas que se han utilizado para controlar de una forma u otra el mal comportamiento de una sociedad, pero que ha venido, conforme ha cambiado el tiempo, evolucionando estos tipos de sanción. En ‘EL CASTIGO’, se puede visualizar cómo la tortura física fue cambiando a un castigo con justicia debido a algunas reformas que se hicieron en el sistema de justicia. También se puede determinar que ya desde épocas pasadas, el poder siempre hace que las personas que lo ejercen lo hagan de una manera desordenada, y solo pensando en venganza y dominio.

El tema de los castigos (suplicios) es un tema sumamente importante en la historia de la  humanidad porque marca una parte amplia de las dinámicas sociales, ya que siempre existieron y existen desvíos o conflictividades sociales, que fueron mermadas, eliminadas o tratadas de componer.  Si bien se puede decir que si se realizara a cabalidad, en nuestros tiempos lo  plantea el autor, posiblemente tuviéramos un mejor sistema de justicia, confiable y los delincuentes podrían reinsertarse a la sociedad, y dejar de ser lo que fueron. Claramente si se cumpliera al pie de la letra las reglas que se imponían.

Por lo que el Castigo seguirá existiendo, siempre y cuando el mundo siga dividido; actualmente el mundo se encuentra altamente segmentado, puesto que al vivir en un mundo globalizado, la equidad e igualdad nunca existirán, y por lo tanto siempre habrán mentes que se sublevarán para contradecir el sistema o los elementos que no les parezcan o satisfagan, personas a las  que el sistema verá como enemigos y como puntos centrales para el castigo.

Se puede igualmente reflexionar en que la forma del pago de los delitos debe ser acorde como se planteaban en el pasado, dependiendo de la gravedad de la falta. Anteriormente, cuentan los abuelos, que se hacía pagar a los culpables con trabajo municipal, pintando parques, limpiando calles, etc. Esto hace pensar que al menos estaban devolviendo de alguna manera, en mínima parte, a la sociedad lo que habían quitado, ya sea seguridad, tranquilidad, vida, etc.
Se tiene la esperanza que algún día la corrupción de los administradores de la justicia cese, para que se cumplan a cabalidad las leyes y se haga un castigo justo a las penas que deben cumplir los delincuentes.


Por medio de la disciplina se fabrica a partir de los cuerpos diversas formas de control de individualidad con diversas características como lo es el juego de la distribución del espacio, por medio de la acumulación del tiempo y la concepción de la fuerza. Para cada una de ellas se utilizan diversas técnicas  y tácticas que permiten una codificación para toda la actuación del individuo, ejerciendo con ello la forma más elevada  de la práctica disciplinaria. En la actualidad se puede observar que en la cotidianidad es imposible vivir sin todo este tipo de control disciplinario, sin codificaciones, como muy bien lo dice el autor, hasta en los hospitales se da la codificación con el ordenamiento de los pacientes, por enfermedades, por sexo, etc.  Otro ejemplo son los establecimientos educativos, en los cuales se tiene una clasificación por rangos de edades, se tiene una normativa que se debe de cumplir, en la que se establecen horarios de entrada y salida.

Así mismo se hace evidente el dominio de lo militar hacia el Estado, por medio de la implementación de la política como técnicas de paz y de control interno disciplinario. Es así como impone el poder y el control sobre todos los individuos.

Histórica y culturalmente el control social ha sufrido una evolución desde lo más evidente y palpable hasta perfeccionar los dispositivos llegando  a ser imperceptibles por los individuos y formar parte de su cotidianidad; los mecanismos han transitado  desde  los suplicios, la humillación pública, la cárcel, la escuela entre muchas expresiones de poder que se han utilizado para controlar de una forma u otra el comportamiento de una sociedad.  La institucionalización y por ende el respaldo legal de mecanismos disciplinarios y de  poder normalizador reflejados en la  prisión tienen como función  condicionar  como forma de poder las relaciones del individuo en la sociedad. 
Foucault nos permite una visualización de la sutileza con la que se nos ha impuesto la convivencia  en una sociedad disciplinada de forma que la percepción de los mismos ha quedado prácticamente anulada.  El progreso y evolución de la moral del castigo  ha dado como resultado la modelación y  dominio de la conducta humana  ahora conocida como disciplina, por lo que las instituciones a cargo de dicha coacción y control son parte del diario vivir,  las escuelas, los hospitales, las prisiones e inclusive  las instituciones laborales  son ahora los dispositivos modernos de control de la sociedad.


Por:
Carolina Trejo                                    Milena Oliva                          
Magdalena Rojas                               Argelia Soto                           
Daniela Willis                                    Ana Ávila       


1 comentario:

  1. El poder va más allá del control físico, del movimiento; el poder llega al pensamiento, al interior. La ostentación del poder busca transformar y perpetuar cierto sistema, sea o no el mejor para la mayoría.

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