VIGILAR Y CASTIGAR: MICHELE FOUCAULT.
Suplicio
El Cuerpo de los condenados:
El suplicio fue una forma de castigo tortuosa que
causaba la muerte y que fue aplicada durante la edad media. El suplico consistía en un acto
público un espectáculo donde el culpable
pagaba por sus faltas, hasta la muerte.
Con el paso de los años se ha transformado las formas de
castigo, pasando de un suplicio como acto público; para llegar a actos de
castigo en los que ya el cuerpo no es expuesto y el castigo no es tan doloroso;
se abolen las viejas ordenanzas. Los castigos pasan a formar parte de leyes
dictaminadas por las autoridades. Se pasa pues a la obediencia de códigos
“modernos”, por lo que toca a la justicia penal, los castigos. Ahora los castigos son en forma encerrada,
obligando, sancionando. En esta nueva
forma de castigo se encierra al cuerpo haciéndolo trabajar. El cuerpo queda
prendido en un sistema de coacción y de privación, de obligaciones y de prohibiciones.
Se pierden derechos o bienes. Se puede decir que el suplicio finalmente queda
escondido en estas nuevas formas de castigo. “Mantiénese, pues, un fondo
“supliciante” en los mecanismo modernos de la justicia criminal. La reducción
del suplicio es una tendencia arraigada en la gran transformación de los años
1760-1840. En la nueva forma de castigo
ya no es el cuerpo el que sufre, ahora es el alma. Bajo el nombre de crímenes y de delitos, se
siguen juzgando efectivamente objetos jurídicos definidos por el Código.
Dentro de estas nuevas formas de castigo se encontraba un
nuevo elemento: vigilar. Cuando metían a prisión a algún culpable no solo
podían castigarlo sino y también vigilarlo. En la nueva forma de castigo basada
en leyes y formas judiciales, el castigo se investiga antes de imputar una
sentencia. Dentro de los suplicios y las modernas formas de castigo se
encuentran inmersas e implícitas relaciones de poder político y sobre todo de
poder económico.
Resonancias de los Suplicios:
No siempre las condenas
terminaban en suplicio, podía por ejemplo existir el destierro. El objetivo del
suplicio era causar sufrimiento, muerte, retener la vida en el dolor, es a la
vez un ritual (de carácter político) de justicia humana y “divina”. Así pues las
nuevas formas de castigar penales no castigan al cuerpo, pero emplean otras
formas para hacer sufrir. De cualquier
forma el suplicio siempre estuvo a expensas del soberano del poder. Por otro
lado siempre se le dio al acusado la
oportunidad de confesar con el objetivo
de encontrar la verdad, solamente que dentro del suplicio como tal, este no
tenía tanta relevancia, si el soberano quería matarlo lo haría. Con las nuevas
formas de castigo basadas en leyes, hay probabilidad de una salvación para
quien se encuentre culpable. Con las leyes es posible la muerte dentro de los castigo, pero dependerá de la gravedad de la
falta. El suplicio siempre terminó en
muerte. El suplicio es una función
político-jurídica y reactiva el poder.
Castigo
El castigo generalizado
La necesidad de un castigo sin suplicio se presenta, como una señal de la
población indignada. Hasta en el mayor de los asesinos debe ser respetada su
humanidad. Debido a esto fue necesaria una modificación del poder judicial del
Estado ya que el régimen de justicia estaba corrompido. Además había una serie
de privilegios que hacían desigual el ejercicio de la justicia. Sumado a esto
la autoridad y los castigos eran aplicados con mayor rigidez a las personas
marginadas y vulnerables, abusando del poder.
La meta de la reforma era lograr una debida distribución del poder penal,
puesto que se hizo obligatorio controlar e incluir todas estas prácticas
ilícitas a la legislación.
Se buscaba que las penas no estuvieran a la consideración de los jueces, es
decir que la clasificación de los delitos se haga de una forma global. Se
trataba disminuir el costo económico y político ampliando su validez.
Se condena más la posibilidad de que se vuelva a caer en un delito, que el
crimen por el cual se le acusa actualmente. En consecuencia se expresan ciertas
reglas: De la cantidad mínima: indica
que para que el castigo produzca el efecto que se espera basta con que el daño
que causa exceda el beneficio que el culpable ha obtenido del crimen. De la idealidad suficiente: si el motivo
de un delito es la ventaja que de él representa, la eficacia de la pena está en
la desventaja que de él se espera. De los
efectos laterales: La pena debe obtener sus efectos más intensos de
aquellos que no han cometido la falta, en el límite, si se pudiera estar seguro
de que el culpable es incapaz de reincidir, bastaría con hacer creer a los
demás que ha sido castigado. De la
certidumbre absoluta: Es preciso que a la idea de cada delito y de las
ventajas que de él se esperan, vaya asociada la idea de un castigo determinado
con los inconvenientes precisos que de él resultan; entre una y otra, se debe
considerar el vínculo como necesario y que nada pueda romperlo. De la verdad común: auspicia la
verificación del crimen que debe obedecer a la verdad del delito, la cual no
podrá ser admitida sino una vez que ha sido enteramente probado hasta el final
de su delito. De la especificación
óptima: promueve la creación de un código que sea lo suficientemente
preciso como para que cada tipo de infracción pueda estar en el claramente
presente.
La benignidad de las
penas
Peletier afirma que son necesarias unas relaciones exactas entre la
naturaleza del delito y la naturaleza del castigo: el que ha sido feroz en su
crimen padecerá dolores físicos; el que haya sido holgazán se verá forzado a un
trabajo penoso, etc.
Foucault señala que el ideal sería que el condenado apareciera como una
especie de propiedad rentable; un esclavo puesto al servicio de todos. Sería
más útil hacerlo servir al Estado en una esclavitud más o menos amplia según la
índole de su delito. De ahí que lo reformadores hayan propuesto casi siempre
los trabajos públicos como una de las mejores penas posibles. Esto fue
utilizado en la correccional de Gante y en Gloucester, donde se daba el trabajo
obligatorio en talleres, ocupación constante de los presos, financiación de la
prisión por este trabajo, pero también retribución individual de los presos
para garantizar su reinserción moral y material en el mundo estricto de la
economía; los condenados son, pues, "empleados constantemente en trabajos
productivos para hacer que soporten los gastos de la prisión, para no dejarlos
inactivos y para que tengan preparados algunos recursos en el momento en que su
cautividad haya de cesar.
En todo caso, puede decirse que al final del siglo XVIII se encontraba ante
tres maneras de organizar el poder de castigar: la primera es la que funcionaba
todavía y se apoyaba sobre el viejo derecho monárquico. Las otras se refieren
ambas a una concepción preventiva, utilitaria, correctiva, de un derecho de
castigar que pertenecía a la sociedad entera.
En el derecho monárquico, el castigo es un ceremonial de soberanía; utiliza
las marcas rituales de la venganza que aplica sobre el cuerpo del condenado. En
el proyecto de los juristas reformadores, el castigo es un procedimiento para
recalificar a los individuos como sujetos de derecho; utiliza no marcas, sino
signos, trabajo en común, respeto, buenas costumbres, ejercicios, empleo de
tiempo, etc.
Disciplina
Los cuerpos dóciles
En el trascurso de la edad clásica se da todo un descubrimiento del
cuerpo como objeto y blanco de poder. Se considera que un cuerpo es dócil
cuando puede ser sometido, que puede ser utilizado, que puede ser transformado
y perfeccionado.
Por medio de la disciplina nace un arte para el cuerpo humano, que no
tiene únicamente el aumento a sus
habilidades, sino a la formación de un vínculo que lo que hace tanto más
obediente cuanto más útil, por medio de ella se fabrican cuerpos sometidos y
ejercitados, cuerpos dóciles. El cuerpo
humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo
recompone.
El arte de las distribuciones:
Por medio de la disciplina se da la distribución de los individuos el espacio, por lo que utiliza las siguientes
reglas: 1. Exige a veces la clausura, la especificación de un lugar heterogéneo
a todos los demás y cerrado sobre sí mismo. 2. El principio de clausura no es
ni constante, ni indispensable, ni suficiente en los aparatos disciplinarios.
3. Emplazamientos funcionales, codifica un espacio que la arquitectura deja
disponible y dispuesto para varios usos. 4. En la disciplina los elementos son
intercambiables puesto que cada uno se define por el lugar que ocupa en una
serie y por la distancia que los separa del otro (la utilización de rangos).
La primera de las grandes operaciones de la disciplina es la
constitución de cuadros vivos que transforman las multitudes confusas, inútiles
y peligrosas, en multiplicidades ordenadas. Toda esta ordenación tiene como
función tratar la multiplicidad por sí misma, distribuirla y obtener de ella el
mayor número de efectos posibles.
El control de la actividad:
Se diversas formas de generar control sobre el individuo, de las cuales
se pueden listar las siguientes: 1. El empleo del tiempo (establecer ritmos,
obligar a ocupaciones determinadas, regular los ciclos de repetición). Se busca
asegurar la calidad del tiempo empleado: control ininterrumpido, presión de los
vigilantes y construcción de un tiempo íntegramente útil. 2. La elaboración
temporal del acto, en el cual se marca un ritmo colectivo y obligatorio,
impuesto desde el exterior, programa que asegura la elaboración del acto. El
tiempo penetra al cuerpo, y con él todos los controles minuciosos del poder. 3.
Establecimiento de correlación del cuerpo y del gesto, impone la mejor relación
entre un gesto y la actitud global del cuerpo, en donde nada debe permanecer
ocioso o inútil. Un cuerpo disciplinado
es el apoyo de un gesto eficaz. 4. La articulación del cuerpo objeto, la
disciplina define cada una de las relaciones que el cuerpo debe mantener con el
objeto que manipula. Por medio del poder se constituye las relaciones entre el
cuerpo-arma, cuerpo-instrumento y cuerpo-máquina.
La organización de la génesis:
Se da el surgimiento de nuevas técnicas disciplinarias, hacen emergen
series individuales, descubrimiento de una evolución en término de génesis.
Progreso de las sociedades, génesis de los individuos, grandes descubrimientos
del siglo XVII, considerador como correlativos de nuevas técnicas de poder.
El poder se articula directamente sobre el tiempo; asegura su control y
garantiza su uso. Los procedimientos disciplinarios hacen aparecer un tiempo
lineal cuyos momentos se integran unos a otros
y que se orientan hacia un punto terminal y estable.
La historicidad evolutiva está vinculada a un modo de fundamentación del
poder. Para lograr el poder se utiliza
la técnica del ejercicio, por medio de ella se impone a los cuerpos tareas
repetitivas y diferentes, pero siempre graduadas. Permite una perpetua
caracterización del individuo ya sea en relación con ese término, en relación
con los demás individuos, o en relación con un tipo de trayecto. La trayectoria
del ejercicio: en la práctica militar, religiosas, universitarias, etc.
La composición de fuerzas:
Aparece una exigencia nueva, a la cual debe responder la disciplina:
construir una máquina cuyo efecto se llevará al máximo por la articulación concertada de las piezas elementales de que
está compuestas. La disciplina no es ya un arte de distribuir cuerpos, de
extraer de ello y de acumular tiempo, sino de componer una fuerza para obtener
un aparato eficaz.
La política ha sido concebida como la continuación del modelo militar
como medio fundamental para prevenir la alteración civil.
Es importante hacer mención que todos los actos de disciplina los
ejemplifican por medio de la educación, la militarización, las fábricas, la
iglesia y los hospitales.
Los medios del buen
encauzamiento
El ejercicio de la disciplina supone un dispositivo que coacciona por el
juego de la mirada; un aparato en el que las técnicas que permiten ver inducen
efectos de poder donde, de rechazo, los
medios de coerción hace claramente visibles aquellos sobre quienes se aplican.
De los métodos efectivos para orientar, enderezar y dirigir las mentes
se encuentran la utilización de la inspección jerárquica que funciona como
regulador de la conducta. La arquitectura se modifica según el modelo militar,
incluyendo formaciones arquitectónicas que permiten la observación continua de
los demás. Este régimen es capaz de introducirse en todo aspecto de la vida
cotidiana formando a cada uno de los integrantes de la sociedad, desde los más
pequeños hasta los de mayor edad, creando así una estructura piramidal
jerarquizada en donde el superior tiene la facultad de observar a todos con
facilidad.
El Panoptismo
El efecto mayor del panóptico es
inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que
garantiza el funcionamiento automático y homogéneo del poder. Aparte reduce el
número de quienes ejercen el poder y multiplica el número de aquellos a quienes
se les ejerce. Este esquema intensifica cualquier aparato de poder, pues
garantiza su economía, su eficacia su funcionamiento continuo y sus mecanismos
automáticos.
La disciplina no puede
identificarse ni con una institución ni con un aparato. Es un tipo de poder,
una modalidad para ejercerlo, implicando todo un conjunto de instrumentos, de
técnicas, de procedimientos, de niveles de aplicación, de metas; es una
“física” o una “anatomía” del poder, una tecnología.
La formación de la sociedad
disciplinaria remite a cierto número de procesos históricos amplios en el
interior de los cuales ocupa lugar, económicos, jurídico-político,
científicos. De una manera global puede
decirse que las disciplinas son unas técnicas para garantizar la ordenación de
las multiplicidades humanas.
Concluyendo que el sometimiento a
“observación” prolonga naturalmente una justicia invadida por los métodos
disciplinarios y los procedimientos de examen.
Prisión
La prisión ha sido desde el comienzo una detención legal
encargada de un suplemento correctivo, o también, una empresa de modificación
de los individuos que la privación de libertad permite hacer funcionar en el
sistema legal.
Unas Instituciones
Completas y Austeras
·
Prisiones- estrategia correctiva orientada
al dominio sobre los reclusos. Se discierne entre la gravedad de los delitos
para darle a cada quien un castigo igualitario en proporción a sus crímenes. Se
separan por medio de cuadrantes a los individuos dependiendo de su
peligrosidad. Debe ser un aparato disciplinario exhaustivo.
·
Elemento
distintivo->
el aislamiento (oportunidad para reflexionar acerca de lo cometido para lograr
un arrepentimiento al tener la presión de una infinita soledad). Garantiza que
se pueda ejercer sobre ellos un poder con intensidad. Se debe reunir a los
reos, hacerlos participar en común en ejercicios útiles, obligarlos en común a
buenos hábitos por medio de una vigilancia activa por la regla del silencio.
·
La
soledad->
instrumento positivo para la reforma de los reos, condición primera de la
sumisión tota.
·
Control
sobre las actividades de los reclusos-> esencial para modificar sus pensamientos: asignando
tiempo para dormir, comer y bañarse-> efecto de dominio y jerarquización.
·
Trabajo->es más un consuelo que una
obligación, introduce la regla y le proporciona al reo hábitos de orden y de
obediencia, se le hace diligente y activo. Pasa a ser la religión dentro de la
penitenciaria (la fe de los presidiarios es su trabajo = rehabilitación).
·
La
prisión=>
máquina de la que los detenidos son a la vez engranajes y los productos, esta
los ocupa continuamente con el fin de llenar su tiempo-> la técnica penitenciaria
convierte al ladrón en obrero dócil.
·
El
salario->
hace adquirir el amor y el hábito del trabajo, da a los reos el sentido de
propiedad. La prisión tiende a convertirse en un instrumento de modulación de
la pena: un aparato que a través de la ejecución de la sentencia de que se
halla encargado, estaría en el derecho de recuperar, al menos, su principio.
·
La
misión del sistema penitenciario en ocasiones no puede llevarse a cabo por dos
motivos:
·
La
personalidad y grado de madures de los confinados.
·
Se
enfrenta a las falencias propias de la indiscriminada utilización del poder.
·
Estructura
del panóptico-> incluye una mirada permanente que
pueda controlar a los presos y al personal; es un sistema de documentación
individualizante y permanente, hace obligatorio el sistema de la cuenta moral
(observación del delincuente).
Ilegalismos y
Delincuencia
Un paseo dentro del encierro era otra táctica para moldear
las mentes de los reos ya que se los sometían a las opiniones de los demás
ciudadanos: eran abucheados, despreciados, y otros extrañamente ovacionados.
Los criminales también respondía a este juego, exhibiendo su crimen y
ofreciendo la representación de sus fechorías: el tatuaje- insignias. Con dicha
actividad se pretendía concretar la labor de corrección de los reos al
empujarlos de nuevo a pensar en su redención. Se adoptó el carro celular,
artefacto concebido como una prisión con ruedas. El viaje ofrecía un tormento
espantoso cuyo efecto actúa durante largo tiempo. El coche celular es un
aparato de reforma. El suplicio agudiza el orgullo, se rehúsa la justicia que
ha condenado, y se censura la multitud que acude a contemplar lo que ella cree
arrepentimientos o humillaciones. Las prisiones no disminuyen la tasa de la
criminalidad, al contrario puede extenderla, multiplicarla o transformarla, y
la cantidad de crímenes y criminales se mantiene estable o aumenta. La
detención provoca la reincidencia, ejembra en la población unos delincuentes
peligrosos. La cárcel hace posible la organización de un medio de delincuentes, solidarios los unos
de los otros, jerarquizados, dispuestos a todas las complicidades futuras. Las
cárceles proponen los siguientes principios:
§ Principio de la corrección
§ Principio de la clasificación
§ Principio de la modulación de las penas
§ Principio del trabajo como obligación y como derecho
§ Principio de la educación penitenciaria
§ Principio del control técnico de la detención
§ Principio de las instituciones ajenas
Las técnicas de la institución penal se
transportan al cuerpo social entero, lo que tiene varios efectos importantes: Se
produce una gradación continua entre el desorden, la infracción y la desviación
respecto de la regla. Aparecen una serie de canales a través de los cuales se
recluta a los “delincuentes. La prisión no supone más que un grado
suplementario en la intensidad del mecanismo que actúa ya desde las primeras
sanciones. En la gradación continua de los aparatos de disciplina, la prisión
no supone más que un grado suplementario en la intensidad del mecanismo que
actúa ya desde las primeras sanciones. El tejido carcelario de la sociedad es a
la vez el instrumento para la formación del saber que el poder necesita.
Lo Carcelario
La formación del sistema carcelario es la máxima expresión
de la capacidad de coacción del Estado
con la finalidad de encauzar la conducta individual. El fin del modelo carcelario es inducir en el
individuo modos de comportamiento, adquisición de aptitudes enlazadas con la
fijación de relaciones de poder. El
nacimiento de la psicología científica
tiene como fin el medir las sensaciones de los individuos, como la
institucionalización de un nuevo tipo de control sobre los individuos que se resisten a la
normalización disciplinaria. Los controles de normalidad se encuentran
enmarcados entonces por una medicina, psiquiatría que les garantizaba una forma de
cientificidad, apoyados en un aparato judicial que de manera directa o
indirecta aportaba la garantía legal.
A lo largo de la historia han existido una serie de dispositivos que no reproducen la prisión “compacta” (si
no lo hacen de una forma bastante más sutil) pero que siguen utilizando los
mecanismos carcelarios; sociedades de patronato, obras de moralización,
oficinas que a la vez distribuyen los socorros y establecen vigilancia, cuyas formas primitivas llevan aun de manera
muy legible las marcas del sistema penitenciario.
En la época clásica, a pesar de cierta referencia común a
la falta en general, el orden de la infracción, el orden del pecado y el de la
mala conducta se mantenían separados en la medida en que dependían de criterios
y de instancias distintos (la penitencia, el tribunal, el encierro). Gracias al continuo carcelario, la
instancia que condena se desliza entre todas aquellas que controlan,
trasforman, corrigen, mejoran. En su función, este poder de castigar no es
esencialmente diferente del de curar o de educar. Lo carcelario
"naturaliza" el poder legal de castigar, como "legaliza" el
poder técnico de disciplinar. Al homogeneizarlos así, borrando lo que puede haber
de violento en el uno y de arbitrario en el otro, atenuando los efectos de
rebelión que ambos pueden suscitar,
Análisis Crítico______________________________________________________
Desde siempre, incluso en la
historia de la creación del hombre han existido castigos, puesto que desde
siempre los humanos hemos pensado y sentido diferente (ejemplo Caín y Abel,
donde Caín fue castigado al asesinar a su hermano, por envidia). La
consecuencia de pensar distinto, razonar de diferente y actuar diferente a las formas de pensar y razonar de las
personas que ejercen el poder, ha conducido a sufrimientos terribles, a
privación de libertad, a explotación, incluso hasta llevar a la persona
“culpable” hasta la muerte por medio de los castigos.
No importa por lo tanto cual sea
el mecanismo para castigar, de cualquier manera, es una representación clara de
poder, de dominación, de represión y de sometimiento. Existe el castigo porque
existen personas que no son capaces de pensar en la unidad, la igualdad de
condiciones, el respeto por las diferencias y por los pensamientos. El castigo
es castigo en cualquier época en la que se aplique y en cualquier lugar, que
causa la muerte física o puede causar la muerte espiritual, y este aunque
muchas veces fue amparado por la iglesia en “representación” de Dios
definitivamente violaba la integridad, la dignidad y los derechos de cualquier
persona.
La población pedía a gritos un castigo, pero sin suplicio, sin tortura, sin
persecución. Sería como pedir a la justicia que sea un castigo como se debe y
no una forma de venganza, ya que ésta implica violencia, rencor, malicia. Entonces se recurrió a un cambio en el poder
judicial, este era necesario, ya que anteriormente se daba que el castigo era
desigual, las persona con mayor influencia social y renombre en muchas
ocasiones quedaban fuera de la verdadera justicia, debido claramente a estas
influencias, como se da todavía en nuestro sistema de justicia en Guatemala,
quien tiene dinero puede salir libre de la justicia pagando grandes sumas de
dinero, y el más desprotegido siempre es el pobre, el que no puede pagar un
abogado para poder demostrar su inocencia. Se hizo una reforma en la cual su
punto central, era la búsqueda de una buena distribución del poder, con leyes
fijas, las cuales debían ser determinantes para que todos los habitantes
supieran a que se exponían si las infringían. Esto también con el propósito de que los
magistrados solo fueran el medio para aplicarlas, pero que no estuvieran
involucrados con derechos, para tomar decisiones, sino solo hicieran cumplir
las leyes, no importando quien fuera el infractor. Las reglas que se muestran
en este capítulo trataban de evitar algunos vacíos legales para que no
apareciera la impunidad. Se habla de la benignidad de las penas, en las que se
plantea ya el pago por un delito dado.
El autor plantea que es indispensable no solo combatir el delito desde su
hecho material sino también desde la raíz, lo que genera este delito en su
hechor. Acá podemos ver cómo la falta de un oficio o trabajo es un detonante
para la criminalidad. Se plantea que aparte de cumplir su castigo se debe
reeducar al delincuente, para que pueda reinsertarse a la sociedad, algo que
hemos visto muy poco en las cárceles de nuestro país, ya que en lugar de poder
hacerles pagar y tenerlos ocupados, a los reos, viven como en su casa, con
comodidades que muchas veces ni tuvieron en sus hogares, y aparte de esto
permitiéndoles que operen de nuevo sus delitos desde dentro de la misma. La
vigilancia y el castigo nos muestran un trabajo mutuo en el que la vigilancia
del cumplimiento de las leyes y el castigo justo pueden tener un resultado
positivo para la población, siempre y cuando se cumplan a cabalidad.
La vigilancia a través de los medios del buen encausamiento que buscan
controlar las acciones que el individuo o colectivo tienen, por medio de una
observación permanente e individual a través del panoptismo. La vigilancia es un medio de encausamiento de
disciplina. La disciplina no puede identificarse ni con una institución
ni con un aparato. Es un tipo de poder, una modalidad para ejercerlo,
implicando todo un conjunto de instrumentos, de técnicas, de procedimientos, de
niveles de aplicación, de metas; es una “física” o una “anatomía” del poder,
una tecnología.
Son diversas las maneras de
realizar dominio sobre el cuerpo, de la actuación que todos los individuos
realizan día a día. La utilización de la disciplina en todos los espacios sociales es un hecho,
es a lo que todo individuo debe ser sometido. La disciplina se encuentra en el
hogar, en el trabajo, en los centros educativos, la iglesia, entre otros. Para
la actuación en cada uno de estos espacios, es establecido un horario, un orden
y funda formas de comportamientos específicos. Cada una de esas actuaciones
tiene sus orígenes en un régimen militar,
todas las ejemplificaciones de las formas de aplicación de la disciplina
se hacen según se realizan en el ejército.
La época clásica vio nacer la
gran estrategia política y militar según la cual las naciones afrontan sus
fuerzas económicas y demográficas; pero también ve nacer la táctica militar y
política por las cuales se ejercen en los Estados control de los cuerpos y de
las fuerzas individuales. La forma como se hacen los cuerpos dóciles es
obteniendo el dominio sobre cada uno de ellos por medio del control de sus
actividades, control del tiempo y
espacio
La prisión en el contexto que Foucault nos presenta en este libro, es
sin lugar a dudas, un elemento descriptivo y situacional del título de su obra
"Vigilar y Castigar"; ya que, en la cárcel se castiga y mientras se
lleva a cabo ese castigo se vigila, para mantener la jerarquía del poder dentro
del entorno social interno de una prisión. La vigilancia y el castigo dentro de
la misma, es una vigilancia que intimida, que controla, somete y de cierta
forma, mantiene una conducta específica que ayuda a que el castigo que se
pretende realizar se cumpla, mediante diversos medios de persuasión. Es importante que, aunque muchos puedan ver la
prisión como un sistema de control aislado; en su búsqueda por intentar
reincorporar a estas personas, que han faltado a la ley, a la sociedad,
contempla diversos sectores de la misma para imponer de manera discreta nuevos
agentes coercitivos en el ser humano aprehendido.
Foucault presenta así, un análisis novedoso en el estudio del poder, en
cuanto a su esencial necesidad en los procesos correctivos necesarios en cierto
grupo social. El documento matiza los dispositivos que responden a la lógica de dominación de la
sociedad por parte del poder político
preponderante, plantea la necesidad de corregir y vigilar a quienes infringe el
orden establecido y se convierten en
una amenazan de la estabilidad, plantea la funcionalidad del uso de
herramientas coercitivas y correctivas
con la finalidad de encausar la conducta del individuo hacia una
homogenización de las conductas de la sociedad.
Lo
carcelario es entonces la máxima expresión de mecanismos de coacción de un
Estado cuya pretensión es mantener estandarizados los preceptos de normalidad
establecidos previamente y ejemplifica que dejar de controlarlos
representa una amenaza para el sistema
fundado por el sector dominante. Lo
carcelario es controlar y vigilar al individuo, pero también le genera
posibilidades de reinserción social al
transgresor del orden, con una dinámica de difusión de los mecanismos
coercitivos de los cuales es testigo y sirve de modelo a los otros individuos.
Conclusiónes
Se puede entonces concluir que se habla de la evolución de los métodos de
castigo y vigilancia en una sociedad medieval, la humillación pública, el
castigo corporal, el sometimiento, etc., son formas que se han utilizado para
controlar de una forma u otra el mal comportamiento de una sociedad, pero que
ha venido, conforme ha cambiado el tiempo, evolucionando estos tipos de
sanción. En ‘EL CASTIGO’, se puede visualizar cómo la tortura física fue
cambiando a un castigo con justicia debido a algunas reformas que se hicieron
en el sistema de justicia. También se puede determinar que ya desde épocas
pasadas, el poder siempre hace que las personas que lo ejercen lo hagan de una
manera desordenada, y solo pensando en venganza y dominio.
El tema de los castigos
(suplicios) es un tema sumamente importante en la historia de la humanidad porque marca una parte amplia de
las dinámicas sociales, ya que siempre existieron y existen desvíos o
conflictividades sociales, que fueron mermadas, eliminadas o tratadas de
componer. Si bien se puede decir que si se realizara a
cabalidad, en nuestros tiempos lo plantea el autor, posiblemente tuviéramos un
mejor sistema de justicia, confiable y los delincuentes podrían reinsertarse a
la sociedad, y dejar de ser lo que fueron. Claramente si se cumpliera al pie de
la letra las reglas que se imponían.
Por lo que el Castigo seguirá existiendo, siempre y cuando el mundo
siga dividido; actualmente el mundo se encuentra altamente segmentado, puesto
que al vivir en un mundo globalizado, la equidad e igualdad nunca existirán, y
por lo tanto siempre habrán mentes que se sublevarán para contradecir el
sistema o los elementos que no les parezcan o satisfagan, personas a las que el sistema verá como enemigos y como
puntos centrales para el castigo.
Se puede igualmente reflexionar en que la forma del pago de los delitos
debe ser acorde como se planteaban en el pasado, dependiendo de la gravedad de
la falta. Anteriormente, cuentan los abuelos, que se hacía pagar a los
culpables con trabajo municipal, pintando parques, limpiando calles, etc. Esto
hace pensar que al menos estaban devolviendo de alguna manera, en mínima parte,
a la sociedad lo que habían quitado, ya sea seguridad, tranquilidad, vida, etc.
Se tiene la esperanza que algún día la corrupción de los administradores de
la justicia cese, para que se cumplan a cabalidad las leyes y se haga un
castigo justo a las penas que deben cumplir los delincuentes.
Por medio de la disciplina se fabrica a partir de los cuerpos diversas
formas de control de individualidad con diversas características como lo es el
juego de la distribución del espacio, por medio de la acumulación del tiempo y
la concepción de la fuerza. Para cada una de ellas se utilizan diversas
técnicas y tácticas que permiten una
codificación para toda la actuación del individuo, ejerciendo con ello la forma
más elevada de la práctica
disciplinaria. En la actualidad se puede observar que en la cotidianidad es
imposible vivir sin todo este tipo de control disciplinario, sin
codificaciones, como muy bien lo dice el autor, hasta en los hospitales se da
la codificación con el ordenamiento de los pacientes, por enfermedades, por
sexo, etc. Otro ejemplo son los
establecimientos educativos, en los cuales se tiene una clasificación por
rangos de edades, se tiene una normativa que se debe de cumplir, en la que se
establecen horarios de entrada y salida.
Así mismo se hace evidente el dominio de lo militar hacia el Estado, por
medio de la implementación de la política como técnicas de paz y de control
interno disciplinario. Es así como impone el poder y el control sobre todos los
individuos.
Histórica y culturalmente el control social ha sufrido una
evolución desde lo más evidente y palpable hasta perfeccionar los dispositivos
llegando a ser imperceptibles por los
individuos y formar parte de su cotidianidad; los mecanismos han transitado desde
los suplicios, la humillación pública, la cárcel, la escuela entre
muchas expresiones de poder que se han utilizado para controlar de una forma u
otra el comportamiento de una sociedad.
La institucionalización y por ende el respaldo legal de mecanismos
disciplinarios y de poder normalizador
reflejados en la prisión tienen como
función condicionar como forma de poder las relaciones del
individuo en la sociedad.
Foucault nos permite una visualización de la sutileza con la
que se nos ha impuesto la convivencia en
una sociedad disciplinada de forma que la percepción de los mismos ha quedado
prácticamente anulada. El progreso y
evolución de la moral del castigo ha
dado como resultado la modelación y
dominio de la conducta humana
ahora conocida como disciplina, por lo que las instituciones a cargo de
dicha coacción y control son parte del diario vivir, las escuelas, los hospitales, las prisiones e
inclusive las instituciones
laborales son ahora los dispositivos
modernos de control de la sociedad.
Carolina Trejo Milena Oliva
Magdalena Rojas Argelia Soto
Daniela Willis Ana Ávila
El poder va más allá del control físico, del movimiento; el poder llega al pensamiento, al interior. La ostentación del poder busca transformar y perpetuar cierto sistema, sea o no el mejor para la mayoría.
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